Compartir en Familia la Hora de Comer

Oct 12, 2009 at 1:28 am |
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By: Berenice Summer

En el mundo agitado de hoy, a veces queda poco tiempo para la familia.  La tragedia, aparte del tema de la salud, es la perdida de tiempo que antaño se dedicaba a la familia.

Toda la familia llega a casa agotada, corriendo para preparar la cena, y comiendo de prisa para acometer otras tares.  Conozco un padre que ni si quiera se sentaba en la mesa a comer, y prefería permanecer de pie en la cocina para leer el periódico mientras que Mamá y los tres niños comían solos.  Mamá y Papá estaban tan metidos en sus propios problemas que nunca tuvieron  un minuto para preguntar a los niños, o uno al otro, como habían pasado el día.

Cuando Ricky, nuestro hijo mayor, de siete años, empezó a querer llamar la atención durante la hora de la cena, nos dimos cuenta de la seriedad de la situación.  Por haber trabajado mucho con niños con problemas de conducta, nos costó trabajo darnos cuenta de que no podíamos hacer que nuestro propio hijo se portase bien durante la comida.

Era esencial, por el bienestar de los niños y el de nuestra propia relación hacer cambios en esta parte importante de nuestro día.  Independientemente de cómo hubiera sido nuestro día, la hora de la cena tenía que ser para estar juntos.

Primero establecimos una hora específica para comer.

•    Apagamos los teléfonos

•    Apagamos la televisión

•    No se permiten interrupciones

Segundo, todas las tareas tenían que hacerse antes de comer

•    Los niños podían sentarse en el mostrador de la cocina para hacer su tarea, y con ello me daban la oportunidad de interactuar con ellos y al mismo tiempo preparar la comida.  Mis hijos podían hacer preguntas sobre su trabajo, así como conversar sobre como había sido el día en la escuela.

•    Cuando terminaban la tarea, podían ayudar a poner la mesa, a dar los últimos toques a la ensalada o revolver la salsa de los espaguetis.  Es importante que ellos participen en la preparación de la comida.

Tercero, todos nos sentamos juntos y nadie puede levantarse hasta que todos terminen

Estos simples cambios en la rutina de la comida ayudaron a motivar a nuestros hijos a terminar su tarea más rápido y con menos discusión.  Ricky se tranquilizó y es ahora mucho más cooperativo e incluso útil.  El y su hermana se turnan para bendecir la comida.

Es triste ver como muchas familias se desviven al pensar y hacer planes todos los fines de semana para que la familia esté unida.  Si solo se dieran cuenta que lo único que necesitan para disfrutar a la familia, es la familia.  Lo que realmente queda en el recuerdo de nuestros hijos no es el viaje que hicieron de vacaciones hace cinco años.  Lo que realmente marca su vida son precisamente los momentos que pasaban juntos en el día a día.

Debo admitir que el comer juntos ha dado a nuestra familia la oportunidad de compartir tiempo de calidad con cada uno de nosotros.  ¡La familia es para compartir y quererse!

Berenice Summer, Early Learning Coalition of Miami-Dade/Monroe.

Para más información, visite la página electrónica http://www.ensenemasamemas.org

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