Niños en el Preescolar… ¿Una Pesadilla Matutina o Una Realidad Placentera?

Oct 12, 2009 at 1:26 am |
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By: Jeannette Torres-Alvarez, MS MHC

Todas las madres podemos admitir que en el segundo que nos enteramos que estamos esperando un hijo, nuestra vida cambia por completo.  Vemos los colores de las flores más brillantes, respiramos de manera pausada, comemos saludablemente y nos cuidamos como nunca.  Sabemos que nuestra vida cambia porque traeremos al mundo un ser que depende completamente y ciegamente de nosotras.  Experimentamos muchos sentimientos mixtos y encontrados; sentimos emoción y alegría porque sabemos que hay un ser dentro de nosotras; sin embargo, sentimos ansiedad al saber que tenemos una responsabilidad inmensa y difícil de imaginar.

Sentimos que no podemos esperar para tener ese angelito en nuestros brazos y nos imaginamos con muchas ansias, muchos momentos bellos y especiales entre ambos.  Sientes que tu vida tiene un nuevo sentido y comienzas a relacionar todo lo que haces, piensas y tienes en la vida con ese ser que llevas por meses dentro de ti.  Te imaginas como será físicamente, su voz, su personalidad y su carácter.  De igual manera, comienzas a preguntarte como serás tú como madre, que harás para calmarlo cuando llore, como le enseñarás los valores que marcarán su vida y que harás para protegerlo.  En fin, todo lo que piensas se resume en que harás para que ese ser sea feliz, saludable y especial.

Sin embargo, nunca piensas en los momentos que te sentirás como la peor madre del mundo como resultado de cosas que tienen que pasar tarde o temprano; como lo es, dejar al niño al cuidado de otra persona.  Usualmente en los países Hispanos se acostumbra que el niño no vaya al preescolar, sino que se quede en casa con un familiar cercano cuidándolo hasta que cumpla la edad de ir a la escuela.  Sin embargo, aquí en los Estados Unidos la historia cambia, muchos familias no se pueden dar el lujo de quedarse en casa cuidando a sus hijos y al no tener familiares cercanos tienen que dejar a sus hijos en el preescolar desde muy temprana edad.  Es por esta razón que los preescolares son un negocio que crece día a día.

A lo largo de mis años trabajando en el campo de la educación temprana, he podido darme cuenta que independientemente de las razones y de la edad que tiene el niño, la transición entre la casa y el preescolar puede convertirse en una muy estresante para todos.  Nosotras las madres nos llenamos de muchas preguntas sobre el bienestar de nuestro hijo mientras está en el preescolar.  Por ejemplo, ¿será que las maestras podrán entender que esta llorando porque tiene sueño?, ¿Será que mi hijo podrá conectarse emocionalmente y sentirse seguro con una de sus maestras?, ¿Será que otro niño lastimará a mi hijo?, ¿Será que mi hijo lastimará a sus compañeritos?  Y la lista puede crecer más y más.  De igual manera, los niños también tienen sus preguntas y ansiedades.  Por ejemplo, ¿será que alguien me va a cargar o abrazar cuando tenga miedo?, ¿Será que estaré solo?, ¿Será que tendré amiguitos?, ¿Será que mi mamá regresara por mi o no?

Todas estas incertidumbres pueden ser la fórmula perfecta para crear un caos al momento de separase en las mañanas.  Sin embargo, la rutina diaria es indispensable para que el niño se sienta en un ambiente seguro y estable.  Las siguientes técnicas le ayudarán a implementar una rutina sencilla y práctica para disminuir la ansiedad y el estrés al momento de despedirse de su hijo.

En la casa:
1.    Tener tiempo suficiente para descansar.  Para ayudar que tanto el niño, como usted, se levanten con la energía necesaria para comenzar el día, es muy importante que hayan no tan solo dormido, sino también descansado.  El cuerpo de un niño necesita por lo menos diez horas de sueño para poder reponer la energía gastada en el día y para procesar todo lo que sucedió en su día.

2.    Despierte al niño a la misma hora todos los días.  ¿No les ha pasado que después de usar el reloj despertador para que suene a la misma hora todos los días, llega un momento en que te levantas a la misma hora sin que la alarma suene?  Así son los niños, el despertarlos a la misma hora todos los días, hace que el cuerpo se acostumbre a estar despierto para comenzar el día a esa hora.

3.    Es mejor tener tiempo de más que de menos.  Identifica todas las cosas que se tienen que hacer antes de ir a la escuela.  De esta manera podrás planificar, en un tiempo razonable, lo que el niño necesita hacer y cuando para estar a tiempo.  Por ejemplo, si tu hijo siempre ha tenido dificultad para levantarse, trata de levantarlo al menos diez minutos más temprano de lo que habías planificado.  De esta manera le das unos minutos extra para estirarse, moverse y acurrucarse hasta que ya sea hora de levantarse.

4.    Identifica pasos importantes.  Debes identificar todo lo que tiene que pasar antes de estar listos en el carro. Luego de identificar los pasos, debes establecer una rutina para que el niño se acostumbre.  Por ejemplo:
•    Lavarse los dientes
•    Desayunar
•    Vestirse
•    Cepillarse el cabello
Establece, no tan solo el orden en que deben seguirse pero también donde deben ocurrir.  Por ejemplo:
•    Lavarse los dientes – en tu baño
•    Desayunar – en la mesita de la cocina mientras preparas la merienda
•    Vestirse y cepillarse el cabello – en la sala de juegos mientras ve su programa preferido
De esta manera, el niño ya sabe que es lo que esperas de el en cada paso, haciendo que su nivel de cooperación sea mayor.

En el preescolar:
5.    Identifica tus pasos a seguir.  Para que el niño no se sienta sorprendido y ansioso, siempre es necesario dejarle saber lo que va a pasar.  Por ejemplo,
•    Al estacionarte, deja que el niño se suelte el cinturón
•    Deja que el niño abra la puerta del aula
•    Saluda a la maestra
•    Firma la libreta de asistencia
•    Despídete del niño

6.    Al despedirte, utiliza las mismas palabras al despedirte.  Cuando ya es hora de irte, utiliza una frase que ayude al niño a entender que te vas y vas a regresar por el más tarde.  Por ejemplo, “Se que vas a tener un día maravilloso, quiero que me cuentes todo cuando te recoja en la tarde.”

7.    No alargues la despedida. En muchas, sino en todas, ocasiones veo como los padres se despiden del niño tres y cuatro veces y no se van.  Aunque piensan que están ayudando a que el niño se quede más tranquilo, no se dan cuenta, que en realidad están empeorando la situación.  Al despedirse tantas veces crean mucha incertidumbre en el niño y hacen que se sienta más intranquilo y estresado a la hora de marcharte.  Algo que ha funcionado a muchos padres es el uso de un “timer” o de un reloj.  Independientemente de que el niño entienda el tiempo, tu le puedes explicar que te quedaras con el hasta que suene la alarma.  Eso sí, cuando suene la alarma… ¡Márchate!  De esta manera evitaras confusión en el niño.

8.    Nunca te escondas.  Desafortunadamente, en muchas ocasiones he visto como los padres esperan que el niño se envuelva con algo en el salón y rápidamente se van a escondidas.  Se entiende que prefieren dejarlo tranquilo que hacerlo llorar y molestarse al momento de irte.  Lo que realmente no saben, es que el niño está tranquilo hasta que se da cuenta que ya no estas en el aula.  Quizás no reacciona llorando, pero emocionalmente se siente ansioso, inseguro y engañado.  Para un desarrollo socio-emocional saludable, es mejor despedirse, dejarle saber que te vas y quizás, dejarlo llorando; que esconderte al irte provocando en el ansiedad de no saber donde estas e inseguridad de saber cuando te fuiste y cuando regresarás.

9.    Habla con una de las maestras para que reciba al niño.  Si sabes que tu hijo tiene dificultad al separase de ti, establece un plan de acción donde una maestra siempre lo reciba en el momento de tu partida.  De esta manera, el niño entenderá que te fuiste pero el se quedo en un lugar seguro y donde es querido.

10.    Debes estar tranquila.  Los hijos tienen una conexión inexplicables con sus madres, ellos pueden sentir como te sientes con solo mírate, a través de tu voz, tu mensaje corporal o hasta una caricia.  En otras palabras, si tú estas tranquila, tu hijo también lo estará.  Para que tu hijo se sienta que lo estas dejando en un lugar seguro y estable, tu debes saber y sentir lo mismo.

Espero que estas diez técnicas te ayuden a que la rutina de dejar tu hijo en el preescolar se convierta en una…  ¡realidad placentera!

Jeannette Torres-Álvarez, MS MHC vivió en Miami por diez años donde obtuvo su grado de bachillerato en Psicología y su grado de maestría en Conserjería Para la Salud Mental.  En Miami, Jinny, como todos la llaman, era experta en el desarrollo de los niños y salud mental, invitada regularmente al programa de televisión “Despierta América”; y en Puerto Rico, ella conducía “Generaciones,” un segmento semanal en las noticias de la mañana,  dirigido a la comunidad de adolescentes y sus padres.  En adición a su experiencia en el campo de la Salud Mental, ella también ha trabajado por más de ocho años en el campo de la Educación Temprana, asegurando que los niños tienen las herramientas necesarias para alcanzar su potencial máximo durante estos años tan importantes en el desarrollo de un ser humano.  En diciembre del 2007, ella, su esposo y su hija preciosa Andrea Paola se mudaron para el estado de Los Ángeles para seguir sus más nuevos retos y aventuras de escribir un libro de ayuda personal y también de ser la editora de la página electrónica Hot Moms Club En Español.

Para comunicarse con Jinny, por favor comuníquese a su correo electrónico jinny@hotmomsclub.com

By: Jeannette Torres-Alvarez, MS MHC Todas las madres podemos admitir que en el segundo que nos enteramos que estamos esperando un hijo, nuestra vida cambia por completo.  Vemos los colores de las flores más brillantes, respiramos de manera pausada, comemos saludablemente y nos cuidamos como nunca.  Sabemos que nuestra vida cambia porque traeremos al mundo […]