Volver a Salir

Oct 12, 2009 at 1:12 am |
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By: Cheryl Mcguires

(HMC website – Dating Again)

Honestamente, cuando me casé con mi esposo pensé que no tendría que volver a la época de  salir sin el.  Estaba equivocada.  Recientemente he tenido varias citas.  He conocido personas en diversos lugares como la biblioteca o el Internet.  Algunas de esas citas eran “citas a siegas,” mientras otras no.  Las citas que he tenido son las que le llamo “citas de juego.”  Estoy completamente asombrada de las semejanzas entre las citas de pareja y las citas de juego.  A continuación les presento la comparación entre ambas:

Citas de Pareja 1997: Esta cita la conocí en una fiesta nocturna.  Me sentía extremadamente nerviosa porque no me acordaba de su aspecto físico como resultado de la poca luz en la fiesta donde nos conocimos.  Me la pase caminando de lado a lado, mientras esperaba su llegada a mi apartamento.  Tenia muchas preguntas en mi cabeza; ¿Cómo era físicamente?, ¿Será que nos llevaremos bien?, ¿Qué haré si resulta ser un loco?, Mientras entretenía mi mente con todas estas preguntas, el timbre sonó.  Sentía que mi corazón iba a estallar.  Respiré profundamente y decidí a acercarme y abrir la puerta.  Mis manos estaban tan sudadas que no podía abrirla.  Sentía que abría la puerta en cámara lenta.  Para mi suerte, fui gratamente sorprendida por un hombre muy atractivo a la entrada de mi apartamento.  En ese momento me sentí mucho mas relajada.  Fuimos a comer a unos de mis restaurantes preferidos.  La conversación era tranquila y placentera.  Tan pronto me dejó en el apartamento, comencé a entretener mi mente con una sola pregunta: ¿Me llamará nuevamente?  Bueno, para hacerles la historia corta, terminé casándome con el; me imagino que el consideró que fue una cita buena.  

Cita de Juego 2007: Mientras leíamos una historia en la biblioteca, intercambiamos números de teléfono.  Estaba tan emocionada de solo saber que alguien estaba interesada en que sus hijos jugara con los míos.  Lo mas gracioso fue que después de tener el numero de teléfono no me sentía segura de cual era el siguiente paso a seguir.  Y como era de costumbre, entretenía mi mente con preguntas; ¿Será que llamo o debo esperar que ella me llame?  Lo menos que quería era mostrarme como una mamá ansiosa.  Decidí esperar y eventualmente recibí su llamada donde nos invitaba a su casa para una cita de juego.

Debo admitir que antes de la cita, estaba completamente ansiosa.  Las preguntas en esta ocasión eran: ¿Será que me llevare bien con la mamá?, ¿Será que mis hijos se llevaran bien con los de ella?, ¿Que hago si mis hijos hacen algo vergonzoso?  Bueno… desafortunadamente, este miedo se convirtió en realidad.   

Inmediatamente, tan pronto llegamos a la casa, mis ojos inspeccionaron el área de juegos.  Me di cuenta que el área apartada para que los niños jugaran estaba relativamente aprueba de niños; pero no aprueba de Logan y Lindsay.  Más rápido que unos relámpagos, mis gemelos corrieron a buscar esas áreas débiles.  Comenzaron a halar tan fuerte los cables del televisor que parecía que iban a morir si no lo despegaban de la pared.  Como acción preventiva, decidí desconectar el televisor, causando solamente que mis dos angelitos corrieran a otra de esas áreas que yo le llamo “de peligro”.  Fue cuando entonces Logan comenzó a halar una verja muy linda y delicada que mantenía los niños en el área de juego, protegiéndolos así de cualquier peligro en el resto de la caza.  Lo halaba tan fuertemente que me parecía estar viendo a Godzilla pelear con los cables de alto voltaje rodeando Tokio.  Bueno, como era de esperarse, la verja se abrió y tanto Logan, Lindsay y los anfitriones de la cita corrían en direcciones opuestas- estaban todos finalmente libres.  

Primero decidí perseguir a Logan.  Para mi sorpresa, cuando finalmente pude encontrarlo, se estaba bañando con el agua del inodoro.  Sin pensarlo comencé a limpiarlo aunque sentí nauseas constantes mientras lo hacía.  Cuando salimos del baño, encontré a Lindsay comiéndose la comida del gato.  Lo único que puedo pensar era que le agradó el sabor porque no paraba de comer.  Fue precisamente en este momento cuando pensé que lo más apropiado era irnos de la casa antes de que alguien saliera lastimado o vomitado.  Creo que la madre encontró muy graciosa toda la situación porque se atrevió a llamarnos para una segunda cita de juego.  

En otras palabras, tanto la cita de pareja y la cita de juego tiene mucho en común… los nervios, la ansiedad, las preguntas para entretener la mente.  Por suerte la gran diferencia es que la meta final de la cita de juegos no es conseguir una propuesta de matrimonio.  Si ese fuera el caso creo que hubiera terminado sola y sin compromiso.

By: Cheryl Mcguires (HMC website – Dating Again) Honestamente, cuando me casé con mi esposo pensé que no tendría que volver a la época de  salir sin el.  Estaba equivocada.  Recientemente he tenido varias citas.  He conocido personas en diversos lugares como la biblioteca o el Internet.  Algunas de esas citas eran “citas a siegas,” […]